La educación gastronómica es el mejor instrumento para conservar nuestra identidad
- El Aula Abierta “Tendencias del turismo gastronómico” reunió a expertos de Bolivia y España para abordar los desafíos de preservar la identidad cultural frente a los procesos de mercantilización de la gastronomía.

Más de 100 personas asistieron al encuentro, que se realizó el martes 1° de septiembre.
La educación gastronómica es una de las claves para preservar la identidad cultural. Esa fue una de las principales conclusiones del Aula Abierta “Tendencias del turismo gastronómico: gastrificación vs. patrimonio”, realizada en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Santa Cruz de la Sierra - AECID.
El conversatorio se realizó el martes 1° de septiembre y reunió a los especialistas Marsia Taha Mohamed (Bolivia), Javier Libera (Bolivia) y Alfonso Cerezo Medina (España), bajo la moderación de Marco Antonio Abastoflor Portugal (Bolivia). Más de 100 personas asistieron al encuentro, el cual se transmitió en vivo y puede verse en el canal de Youtube del Centro de Formación.
Durante el encuentro se debatió sobre las nuevas tendencias del turismo gastronómico, los modelos sostenibles frente a los procesos de mercantilización, la visibilización de experiencias locales que rescatan la memoria culinaria y fortalecen el patrimonio cultural, así como la importancia de impulsar redes de colaboración entre gestores, gastrónomos y operadores turísticos.
La gastronomía se ha consolidado como un motor de identidad cultural, desarrollo económico y atracción turística. Cada vez adquiere mayor relevancia como recurso estratégico para la promoción de destinos y la generación de experiencias auténticas vinculadas con el territorio.
En este contexto, la cocina se convierte en un atractivo cultural capaz de conectar tradición, innovación y sostenibilidad, dinamizando las economías regionales y fortaleciendo el sentido de pertenencia de las comunidades. Sin embargo, junto a estas oportunidades surge el fenómeno de la gastrificación, que plantea riesgos como la industrialización de la cocina, la homogeneización de la oferta y la pérdida de autenticidad del patrimonio gastronómico.
“En este conversatorio hemos coincidido en la necesidad de conocer y proteger el turismo gastronómico. La educación gastronómica es el mejor instrumento para conservar nuestra identidad”, afirmó Alfonso Cerezo Medina, profesor de la Universidad de Málaga y doctor en Dirección y Planificación del Turismo.
Desde su perspectiva, la mejor manera de preservar algo es conocerlo primero. Una visión compartida por la boliviana Marsia Taha Mohamed, reconocida como la Mejor Chef Femenina de América Latina 2024.
“Tenemos que conocer nuestra identidad y nuestra cocina para poder ser los mejores representantes de esta, tanto a nivel turístico como gastronómico”, señaló la fundadora de Arami, restaurante que pone en valor la biodiversidad amazónica y altiplánica.
El objetivo del Aula Abierta fue promover un debate crítico sobre las nuevas tendencias del turismo gastronómico y los impactos de la gastrificación, contrastando modelos patrimoniales y sostenibles con dinámicas de mercantilización que pueden afectar la autenticidad cultural.
En ese sentido, Marco Antonio Abastoflor, moderador del encuentro, destacó que “la gastronomía no está al servicio del turismo; ambos se complementan y se fortalecen mutuamente. Y, sobre todo, la gastronomía expresa quiénes somos”.
El Aula Abierta es un espacio de debate, diálogo público y reflexión ciudadana sobre temas de actualidad cultural, social, económica y ambiental. Organizado por el Centro de Formación de la Cooperación Española en Santa Cruz de la Sierra - AECID, busca generar encuentros entre el público local y especialistas nacionales e internacionales.
A través de esta iniciativa, el Centro de Formación promueve la reflexión crítica sobre las tensiones entre un turismo gastronómico sostenible y patrimonial y las dinámicas de mercantilización que pueden erosionar la memoria culinaria y la biodiversidad alimentaria.